Con el verano aumentamos las actividades al aire libre, viajes, otras rutinas… En esta época debemos prestar aún mayor atención a los más pequeños porque los accidentes constituyen la primera causa de morbimortalidad en la edad pediátrica, y en estos meses se producen en mayor número y gravedad.

“Es recomendable vigilar y estar atento a las actividades del niño, no inducir conductas temerarias pero tampoco miedo, porque también es importante que aprenda a conocer dónde está el peligro sin sobreprotegerle”, explican desde Clínica Universidad de Navarra.

Los accidentes infantiles más habituales en verano

Los especialistas de Clínica Universidad de Navarra enumeran a continuación algunos de los sucesos más comunes que suelen producirse en verano, y ofrecen consejos y claves de actuación:

1. Intoxicaciones

Es necesario tener un máximo cuidado en la manipulación de los alimentos. Es muy importante lavarse bien las manos, especialmente cuando se preparan y consumen alimentos crudos. También es preferible evitar la ingesta de mayonesa casera y no beber agua de origen no controlado.

Uno de los signos más característicos es la diarrea. En nuestro post “Bebés, niños y diarrea, consejos sobre cómo actuar”, los especialistas de Clínica ofrecen orientación para superarla.

2. Insolaciones

“Hay que evitar la exposición directa excesiva al sol y, en el caso de lactantes o niños pequeños, conviene huir de lugares pequeños y cerrados que puedan llegar a alcanzar temperaturas muy elevadas durante el verano. Por ejemplo, no deben dejarles en lugares cerrados sin ventilación, como en un coche o en las tiendas de campaña cuando les esté dando el sol, ya que pueden sufrir un “golpe de calor” que se produce cuando el organismo se vuelve incapaz de regular su propia temperatura. Puede ser un proceso muy grave”, detallan.

Síntomas y signos de insolación:

  • Temperatura alta, por encima de 39º C.
  • Piel enrojecida, caliente y seca (sin sudoración).
  • Dolor de cabeza.
  • Dolores musculares.
  • Vómitos y náuseas.
  • En situaciones graves, el niño puede estar confuso o incluso perder el conocimiento.

¿Cómo actuar ante una insolación?

“En estos casos se debe actuar de inmediato y, antes de trasladarlo a un centro hospitalario, hay que colocarle en un lugar fresco y sombreado. Enfriar el cuerpo con cualquier método disponible, envolverlo con toallas húmedas, sumergirlo en agua, colocarle esponjas o bolsas con agua fría, etc.”, añaden.

3. Deshidratación

La deshidratación puede producirse por una excesiva sudoración y/o pobre ingesta de líquidos, que puede originar que la piel esté fría y húmeda. También puede manifestarse a través de fiebre, mareos y trastornos de conciencia.

¿Cómo actuar ante la deshidratación?

“En este caso, además de trasladarlo a un ambiente fresco, administraremos, si el niño está perfectamente consciente, bebidas isotónicas (soluciones de rehidratación oral)”, aconsejan los expertos.

4. Quemaduras solares

Las quemaduras solares son especialmente perjudiciales en las pieles sensibles de los niños. Para evitarlas, debemos proteger su piel con cremas con un alto grado de protección, por encima de 30 (factor de protección solar).

La crema debe aplicarse antes de la exposición solar, cada dos horas, después del baño o de una intensa sudoración. No hay que olvidar que las quemaduras pueden llegar a producirse incluso a la sombra, “y el agua y la arena reflejan los rayos solares potenciando su efecto sobre la piel”. Conviene extremar las precauciones entre el mediodía y las cuatro de la tarde. Y debemos seguir protegiendo la piel, aunque ya esté bronceada.

¿Cómo actuar ante las quemaduras solares?

“Si a pesar de estos cuidados se produce una quemadura, es aconsejable limpiar y secar bien la zona afectada para después aplicar una fina capa de solución antibacteriana (ejemplo: povidona yodada o preparados similares). Cremas de sulfadiazina argéntica o nitrofurazona con polietilenglicol son útiles. Evitar otro tipo de tratamientos tópicos. Las ampollas deben dejarse intactas, sólo desbridar las abiertas. Cuando la intensidad del dolor se mantiene, también se puede administrar un analgésico por vía general”, explican desde Clínica.

Ante otras posibles quemaduras, los expertos también ofrecen sus recomendaciones en nuestro post: “¿Qué hacer ante una quemadura?”.

5. Picaduras 

Las picaduras son un clásico del verano.

Además de evitar ropas brillantes, perfumes, y agua de colonia penetrantes, las lociones repelentes de insectos son la mejor forma de prevenirlas.

“El más eficaz es el DEET (N, N-dietil m toluamida actualmente N, N-dietil-3-metilbenzamida) en concentraciones que para niños no deben exceder del 10%. No conviene su aplicación en la cara, las manos y en las zonas no expuestas. Por la noche son útiles los difusores de insecticidas eléctricos que contengan permetrina o quemar espirales ahuyentadores de mosquitos”, detallan.

¿Qué hacer ante una picadura?

Existen distintos tipos de escenarios y picaduras que pueden producirse:

  • Ante una picadura aislada, debemos tranquilizar al niño, ponerle inmediatamente compresas frías o hielo, y administrarle un analgésico suave o antihistamínico.
  • Si se trata de picaduras masivas, o en niños alérgicos con reacciones previas importantes en los que suelen aparecer trastornos locales graves, es preciso evacuar al niño lo antes posible al centro hospitalario más cercano.
  • Si la lesión la produce una medusa o cualquier animal marino, una vez que extraída la espina o el aguijón, debe aplicarse compresas de amoníaco mezclado con agua y pomadas específicas para rebajar la inflamación (antihistamínicos, corticoides).
  • Evitar que el niño se frote la herida: puede infectarse y le causará más dolor.
  • Si la herida se produce por cortes con cristales, latas, etc., es fundamental limpiarla con un producto antiséptico y, si no se tiene, basta con aplicar agua y jabón. Una vez limpia, es preciso secarla y protegerla con un vendaje, tirita, etc.
  • En casos de picaduras de insectos, te recomendamos leer nuestra publicación: “Cómo evitar o actuar ante las picaduras”.

6. Conducción y viajes en coche

En el verano son muy frecuentes los viajes y desplazamientos en coche.

Para realizarlos con la máxima seguridad debemos utilizar los asientos de seguridad en los lactantes y niños pequeños.

Los niños mayores deben sentarse en los asientos traseros con el cinturón de seguridad colocado.

Puedes conocer otros consejos de Clínica Universidad de Navarra en nuestro post: ‘Niños: seguridad al viajar en coche.

7. Ahogamiento

El verano es el momento perfecto para realizar deportes al aire libre y actividades en piscinas, ríos y el mar.

No obstante, hay que tener cuidado cuando se trata de acciones en el agua: “El ahogamiento representa en la edad pediátrica la segunda causa de muerte por accidente después de los accidentes de circulación. Es fundamental una vigilancia continua, sobre todo de los más pequeños”. Y algunos estudios señalan que la mayor incidencia se produce seis meses después de haber aprendido a nadar.

Recomendaciones para el baño:

  • Esperar cierto tiempo después de comer para bañarse, especialmente si el agua está muy fría, porque el “corte de digestión” es en realidad un “síncope de hidrocución”: pérdida de conocimiento como consecuencia del repentino contacto con el agua fría. “Por lo tanto, lo más importante es evitar este cambio brusco de temperatura después de una exposición prolongada al sol o de una intensa actividad física”.
  • Introducirse en el agua poco a poco para que el organismo se adecue progresivamente a la bajada de temperatura. “Salir del agua si aparecen nauseas, zumbidos de oído, mareos o escalofríos”.
  • Los niños menores de un año se enfrían muy rápidamente, por lo que el baño en piscinas, en la playa o en el río, no debe prolongarse más de diez minutos y, si la temperatura ambiente no es alta, secarles lo antes posible.
  • No arrojarse al agua bruscamente. Muchos niños de más de 6 años y adolescentes se tiran de cabeza sin conocer la profundidad, y “el riesgo de padecer traumatismos es grande, incluso se suelen dar casos de lesiones medulares con las secuelas que conllevan: paraplejias, tetraplejias, etc.”

Actividades de verano, alimentación y descanso

Por otro lado, los expertos de Clínica Universidad de Navarra también aportan una serie de consejos para los más pequeños relacionados con las actividades de verano, la alimentación y el descanso.

  • La bicicleta, los patines, los patinetes o el monopatín son buenos compañeros de juego durante el verano. Por eso, los niños deben acostumbrarse a utilizar el casco protector cuando los utilizan.
  • En verano, y especialmente en los días más calurosos, es conveniente beber abundantes líquidos, preferentemente agua y zumos naturales. “En los lactantes, por ejemplo, se aconseja ofrecerles agua entre tomas”. Además, el verano es un momento excepcional para insistir en la dieta mediterránea: aumentar el consumo de frutas, como por ejemplo la manzana, así como el de verduras y ensaladas en el primer plato, “ya que aligeran la comida y proporcionan gran cantidad de vitaminas”. “Para la merienda, los helados son una buena opción siempre que los niños no sufran exceso de peso”, señalan los expertos de Clínica Universidad de Navarra.
  • Por último, los niños también necesitan descansar de la enorme actividad física que desarrollan durante el verano, por lo que se debe procurar mantener los horarios para que duerman de ocho a diez horas diarias.