Más de un 10 % de la población adulta en España sufre acúfenos o zumbidos en los oídos: “Consiste en la percepción interna de un ruido que no proviene del entorno, sino del propio oído, y que se manifiesta como un pitido, un silbido, un zumbido o incluso un sonido similar al de una olla exprés”, explica la Dra. Marta Chaure, especialista del Departamento de Otorrinolaringología de Clínica Universidad de Navarra sobre este síntoma que puede afectar a uno o a los dos oídos y que, aunque normalmente suele ser un episodio puntual que desaparece después de unos días o semanas, en algunos casos puede llegar a cronificarse. 

Este signo es frecuente entre la población, pero en la mayoría de los casos no es molesto ni tampoco precisa de un tratamiento específico. No obstante, sí existen casos en los que puede causar molestias importantes y puede incluso alterar el sueño, interferir en la concentración y en la realización de actividades cotidianas.

¿Qué síntomas producen los acúfenos?

Los acúfenos no suelen ser un síntoma de una enfermedad grave, pero se debe acudir a un especialista para, en primer lugar, descartar un problema auditivo.

Las enfermedades en los que pueden presentarse son:

  • Hipoacusia (sordera o pérdida de audición).
  • Otitis.
  • Tapones de cerumen.
  • Tumores del sistema auditivo.

¿Cuáles son las causas de los acúfenos o pitidos en el oído?

Se desconoce qué los produce, pero se sabe que la causa de la molestia es una disfunción de la vía auditiva que es reversible y que puede tratarse con la terapia de reentrenamiento o habituación (TRT).

Los factores que pueden facilitar su aparición son:

  • Hipoacusia o pérdida de audición.
  • Infecciones de oído.
  • Exposición a ruidos fuertes.
  • Fármacos ototóxicos: ácido acetilsalicílico, quinina, algunos antibióticos, etc.
  • Tapones de cerumen.
  • Tumores del nervio acústico.
  • Otras causas como problemas en la columna vertebral, disfunción temporomandibular, hipertensión arterial, etc.

“Algunas circunstancias pueden hacer notar un aumento de los acúfenos en el oído como son los ruidos fuertes y situaciones de estrés”, exponen los especialistas.

¿Cómo se diagnostican los acúfenos?

Los acúfenos o tinnitus son una percepción de ruido en los oídos o en la cabeza, sin que exista una fuente exterior de sonido y sin que se registre una actividad vibratoria coclear, fenómeno que se produce ante un ruido exterior.

“Con frecuencia los pacientes con acúfenos refieren hiperacusia, un aumento de sensibilidad hacia los ruidos externos que hace que se toleren peor. Ante la presencia de este síntoma, es necesario explorar el oído y la vía auditiva para descartar que no exista un problema a nivel central”.

Si no existe causa que lo justifique, y el paciente está muy molesto, se pueden realizar distintos tratamientos para mejorar estos ruidos.

¿La edad o el estrés influyen en la aparición o agravamiento de los acúfenos?

Sí. La especialista de Clínica Universidad de Navarra destaca la pérdida de audición o hipoacusia en personas mayores: “A medida que envejecemos, igual que perdemos vista, también perdemos audición, y esta disminución está estrechamente relacionada con la aparición de acúfenos.

Al igual que la edad, cualquier patología que afecte al oído interno puede influir en la aparición de este síntoma.

También, el estado emocional influye de manera decisiva. Desde CUN destacan que el estrés y los nervios no solo aumentan la percepción del acúfeno, sino que pueden intensificarlo, haciendo que el paciente lo sienta más fuerte y molesto. Por el contrario, mantenerse distraído o centrado en otras actividades contribuye a percibirlo con menor intensidad”. 

Tratamiento de los acúfenos

Actualmente no existe un tratamiento capaz de eliminar los acúfenos. El proceso para superarlo pasa por aprender a convivir con el síntoma, evitar los factores que lo desencadenan o agravan, como el estrés, mantener rutinas saludables y, según los casos, realizar terapias de reentrenamiento o habituación (TRT).

Sobre esta última, CUN explica que su objetivo es que el paciente se habitúe al sonido y aprenda a ignorarlo, destacando que, para lograr el éxito en el tratamiento, es imprescindible la implicación de un equipo multidisciplinar formado por otorrinos, enfermería, audioprotesistas y especialistas en medicina psicosomática.

Para esta habituación, los expertos aplican y aconsejan utilizar ruidos blancos: “Escuchar un sonido de fondo, como un ventilador o un dispositivo de ruido blanco, puede enmascarar el pitido y facilitar el descanso nocturno”, explica la Dra. Chaure. De esta forma, el acúfeno se convierte así en un estímulo irrelevante que el cerebro no detecta y, si en algún momento lo identificara, se busca que no cause molestia.

Por otro lado, cuando existe una pérdida de la audición o hipoacusia, los expertos recomiendan utilizar audífonos ya que consiguen mejorar la audición y, con ello, corregir la alteración del procesamiento del acúfeno. “En el 95 % de los pacientes, que siguen las indicaciones, se consigue quitar la molestia de los acúfenos devolviendo al paciente su calidad de vida”, señalan.

Por último, hay pacientes a los que este síntoma impacta sobremanera en su estado del ánimo, por lo que es importante no pasar por alto esta circunstancia y pedir consejo médico para reducir la ansiedad, mejorar la depresión, etc. “No podemos olvidar que los acúfenos, aunque no sean peligrosos, pueden ser muy molestos y afectar significativamente al bienestar emocional de quien los sufre, concluye la especialista de CUN.