Concluye la época estival y regresa la rutina y el trabajo. En el caso de los pequeños de la casa esto se traduce en la conocida “vuelta al cole”.

La vuelta al colegio puede suponer la aparición de algunos trastornos propios de un cambio importante”, señalan los especialistas de Clínica Universidad de Navarra quienes añaden que, no obstante, “este cambio no influirá de igual forma en todas las edades”, siendo los más pequeños los más sensibles a esta novedad.

La vuelta al colegio puede provocar miedos o recelos en el niño. Para conseguir una buena incorporación al nuevo curso escolar, desde Clínica Universidad de Navarra ofrecen los siguientes consejos:

  • El periodo de adaptación existente en muchos centros escolares intenta evitar una ruptura brusca con el periodo vacacional.
  • Los niños necesitan dormir más que los adultos: hasta 9 horas.

Recomiendan adelantar la hora de ir a la cama, evitar el uso de la televisión por la noche, así como aquellas acciones que influyan negativamente en el horario, y adelantar todas las actividades anteriores como el baño y la cena.

  • La música clásica puede ser útil, principalmente Bach. “La creación de un ambiente relajado les facilitará conciliar el sueño”, señalan los especialistas de Clínica. Además, puede servir como medio de estimulación auditiva. Esta propiedad se ha demostrado principalmente en bebés, durante los primeros meses, sobre todo con música de Mozart.
  • Por la mañana no podemos dejarnos llevar por las prisas”.

La consecuencia de la falta de tiempo suele ser un desayuno incompleto. “Es algo sabido que cada vez se ven con más frecuencia niños que no desayunan”, indican.

El desayuno aporta una dieta equilibrada. La leche, junto a productos ricos en hidratos de carbono de liberación lenta y fibra, aportarán la energía necesaria para afrontar la actividad de la mañana.

  • El agotamiento físico puede dar lugar a un comportamiento irascible, lo que puede provocar riñas y discusiones. “Debemos tenerlo en cuenta e intentar con imaginación distraerlos”. Los juegos deben ser variados reservando aquellos que les ayude a estar tranquilos para la última hora de la tarde. “Quizás ese sea el momento de los juegos didácticos de ordenador, los cuales se pueden emplear como refuerzo a modo de premio”.
  • No hay que abusar de las actividades extra-escolares. La realización de dichas actividades no debe superar su capacidad, más limitada que la del adulto. “No podemos tratarlos en este sentido como pequeños adultos”, afirman desde Clínica.
  • Crear un ambiente propicio para hacer las tareas.La mesa y la silla deben tener la altura adecuada evitando que se inclinen sobre la mesa y facilitándoles una postura erguida de la espalda. La luz debe tener una potencia suficiente sin que produzca un calor excesivo”.

En los más pequeños puede aparecer un rechazo lógico por la sensación de desarraigo que se produce.

Los lloros, la simulación de síntomas o el llamado “dolor de tripas” pueden dar lugar a la disyuntiva diaria de llevarlos o no al colegio. “No hay que ser en este sentido excesivamente rígidos”, indican desde Clínica cuyos especialistas añaden que, ante estas situaciones:

  • Estar alerta ante cualquier síntoma objetivo que aparezca, como deposiciones blandas, fiebre, etc. En caso contrario, se han de emplear algunos trucos como, por ejemplo, recurrir a lo novedoso: centrar la atención de los pequeños en la nueva mochila, los libros, el estuche, etc. O prepararles el almuerzo con alimentos que les gustan y sean sanos.
  • En los niños de más edad, el rechazo al colegio puede suponer la existencia de algún problema. Deberá evaluarse con el responsable oportuno. Debemos tener en cuenta que muchas veces el niño no es capaz de contarnos lo que ocurre.
  • Detrás de un rechazo al colegio puede haber una dificultad para la adquisición de determinados conocimientos que se van impartiendo.

Por supuesto, y ante cualquier situación, es conveniente estar en contacto con el centro educativo y el profesorado.