El dolor de espalda es una de las consultas al especialista más habituales.

“Cuando una persona tiene dolor de espalda, lumbago o ciática, el problema reside en la capacidad del médico para interpretar los síntomas y decidir qué hallazgos de la resonancia magnética o de TAC tienen importancia y cuáles no”, señalan los especialistas de Clínica Universidad de Navarra.

Las lesiones y las enfermedades de lacolumna pueden producir dolor y han de ser tratadas convenientemente.

¿Qué es una hernia discal?

La hernia discal es una de las patologías de espalda más frecuentes.

Aunque puede aparecer a cualquier edad, es muy habitual en personas de entre 30 y 50 años, fumadoras, y que llevan un estilo de vida sedentario.

El ámbito laboral influye en su aparición ya que es más común entre quienes precisan de una alta demanda física, levantan pesos, o son conductores de vehículos y están sentados muchas horas. También es prevalente en deportistas que practican fútbol, baloncesto, pádel, tenis, o golf.

 “Se trata de una enfermedad en la que parte del disco intervertebral (núcleo pulposo) se desplaza hacia la raíz nerviosa, la presiona y produce dolor, entonces es cuando puede hablarse de auténtica hernia discal”.

Al presionar terminaciones nerviosas produce trastornos sensitivos: hormigueos, alteración de la sensibilidad, etc.; y motores: falta de fuerza, entre otros.

La hernia discal se presenta habitualmente en la zona baja de la espalda (lumbar), aunque pueden aparecer en la zona cervical (cuello).

Síntomas de la hernia discal lumbar

Aunque la hernia discal puede presentar una sintomatología muy variada, se caracteriza por la aparición de dolor, entumecimiento u hormigueo, o debilidad en un brazo o en una pierna.

El inicio suele ser un dolor agudo, repentino, y de intensidad elevada. Además del dolor, aparecerán síntomas propios debidos a la rotura del disco y otros causados por la presión que ejerce el disco sobre los nervios”, explican los especialistas de Clínica Universidad de Navarra.

Cuando existe una hernia discal con una rotura real del disco, el dolor es tan intenso que no se alivia con medicación. “Los síntomas de dolor local agudo de espalda preceden o coinciden con los síntomas neurológicos (dolor ciático continuo hasta el pie, debilidad del músculo, parestesias u hormigueos, etc.), son característicos de la hernia discal”.

El dolor irradiado por la extremidad afectada, también conocido como ciática, es el síntoma más característico. Éste varía en función de la raíz nerviosa afectada y causa dolor en la zona lumbar por la propia sensibilidad del disco.

Al toser y al sentarse, el dolor es mayor y mejora al acostarse y al caminar.

En los casos más agudos, los pacientes pueden tener pérdida de fuerza en la pierna y muy raramente incontinencia urinaria. “Si se presenta alguno de estos síntomas, es motivo de acudir inmediatamente al especialista”, afirman desde el centro.

Cirugía como tratamiento de la hernia discal

En la mayoría de los casos, el dolor de la hernia discal lumbar remite con un tratamiento conservador sin cirugía.

Si la herniación es voluminosa, y comprime todos los nervios que encuentra, puede producir lo que se llama un síndrome de cauda equina o de cola de caballo, que precisa de urgencia quirúrgica. “Aproximadamente un 10% de ellos requerirán una intervención quirúrgica para su tratamiento”.

La microdiscectomía o la discectomía son las cirugías más habituales, que consisten en extirpar la hernia y parte del disco vertebral.

Si la indicación es correcta y la técnica de la cirugía discal se realiza cuidadosamente, se consiguen unas tasas de éxito superiores al 85-90%.

Además, Clínica Universidad de Navarra aplica una técnica endoscópica para el tratamiento de la hernia de disco. Un abordaje mínimamente invasivo y por el que, a través de una mínima incisión, se accede directamente a la patología discal, sin dañar los tejidos circundantes. Puede realizarse de forma ambulatoria o con ingreso de un día. Todo ello facilita una rápida recuperación del paciente.

Evolución de la hernia discal

Normalmente, el paciente puede hacer una vida plenamente normal, sin restricciones. No obstante, una columna que ha tenido un problema de hernia discal, haya tenido que ser operado o no, es una columna que tiene cierto grado de envejecimiento y debe cuidarse evitando el exceso de peso y manteniendo con fuerza la musculatura de la cintura”, señalan.

Por ello, la actividad física y la higiene postural son imprescindibles para prevenir nuevas lesiones o ayudar a la recuperación de las que se han podido tener.