Aunque las alergias más comunes son picaduras a los insectos o el contacto con el polen y ácaros, la reacción a ciertos alimentos no son una excepción: los casos han aumentado significativamente en los últimos años, llegando a afectar a un 3 % de la población mundial adulta y a un 6 % en el caso de los niños.
Las alergias alimentarias se producen cuando el sistema inmune responde a un determinado alimento en una persona previamente sensibilizada. “Nuestro organismo percibe como nociva una sustancia que no lo es“, explican los expertos de Clínica Universidad de Navarra (CUN).
Cada vez más personas padecen alergia a la leche, al gluten, al huevo, al pescado… Y cualquier alimento puede provocarla. “En los niños predomina sobre todo la alergia a la leche y el huevo. En los adultos, a los frutos secos y a las frutas”, mencionan los especialistas.
¿Por qué los alimentos generan alergias?
Los alimentos están compuestos por diferentes proteínas, algunas de ellas, con potencial alergénico.
Dependiendo de diversos factores, el sistema inmunológico de un individuo puede reconocer una sustancia como nociva, reaccionando frente a ella de forma exagerada: crea anticuerpos que, al contacto con el antígeno o alimento en cuestión, desencadena una serie de reacciones que son las manifestaciones de la alergia (picores, ronchas, edema de labios o párpados, etc.).
La causa de la alergia puede tener diversos factores: genética, el tipo de alimento y su capacidad alergénica, el momento en el que se introducen los alimentos, la frecuencia con la que se ingieren, o incluso alergias que el paciente ya tiene.
Es conveniente saber que los síntomas pueden aparecer con cantidades muy pequeñas del alimento (trazas). La reacción alérgica no depende de la cantidad ingerida, sino de la sensibilidad a ese elemento. Lo más importante es consultar al alergólogo cuando comiencen los síntomas para que puedan iniciarse los tratamientos necesarios.
¿Qué síntomas genera una alergia a un alimento?
Lo más frecuente es que la reacción alérgica a un alimento aparezca muy rápidamente tras la ingesta. Aunque también puede tardar varias horas.
El picor en la boca y/o el paladar es el primer síntoma y puede venir acompañado de otros como hinchazón de labios, párpados, vómitos, diarrea, ronchas o urticaria, tos o dificultad respiratoria.
“En los casos más graves, la ingesta del alimento puede desencadenar un shock anafiláctico, con signos como el enrojecimiento generalizado de la piel dificultad para respirar o pérdida de conocimiento. La anafilaxia es una urgencia médica vital porque depende de la sensibilidad del paciente, no de la cantidad de alimento ingerida”, añaden desde CUN. El cacahuete y los mariscos en adultos, y la leche y el huevo en niños, son los alérgenos que producen con más frecuencia esta reacción.
¿Cuándo aparece una alergia alimentaria?
No existe un momento concreto. De hecho, en la vida adulta pueden aparecer alergias a alimentos con los que anteriormente no ha habido ningún problema.
Otro tipo de alergias que el paciente presenta también puede incidir en la aparición de una alergia alimentaria. Por ejemplo, una persona que tenga una alergia al polen podría presentar síntomas con frutas o verduras porque se produce una reacción cruzada frente a proteínas que están presentes tanto en el polen como en el alimento.
Si se sospecha de una alergia alimentaria, el diagnóstico se realiza mediante un test cutáneo en el que se aplican sobre la piel de brazo gotas que contienen una cantidad conocida del alérgeno al que podemos ser sensibles. Un análisis de sangre puede confirmar el alérgeno en concreto que causa la alergia.
Tratamiento de alergias alimentarias
Es posible que algunos niños superen la alergia al huevo y a la leche. “Se estima que a los cinco años, el 80% de los pacientes con alergia a la leche de vaca y más de la mitad con alergia al huevo logran superarlo de forma espontánea”, señalan desde Clínica. Otras alergias, como a los frutos secos y al cacahuete, suelen perdurar en el tiempo.
Actualmente, existen procedimientos para eliminar las reacciones alérgicas a la leche y al huevo en dos meses. Además, la Clínica Universidad de Navarra ofrece un tratamiento que permite reducir este periodo a una semana en algunos casos.



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