La melanina es un pigmento natural del cuerpo que da color a la piel.

“Este pigmento no solo determina la variación de colores entre individuos, sino que también ofrece protección contra los daños ultravioleta del sol”, explican desde Clínica Universidad de Navarra.

Por eso, la melanina es, en sí misma, una medida protectora de la piel frente al sol. La piel ‘responde’ a la exposición con la pigmentación de la piel y es cuando nos ponemos morenos.

Melanina y alimentación

Cuando las temperaturas son más elevadas y cálidas porque “nuestro cuerpo necesita menos calorías y sin embargo está más expuesto a la deshidratación, por ello estos alimentos van a resultar fundamentales durante la primavera y el verano”.

Por ello, “es importante llevar a cabo una alimentación variada, pero especialmente rica en frutas, verduras y líquidos, en forma de comidas ligeras y refrescantes, indican los expertos.

¿Cómo podemos favorecer la producción de melanina?

Tal y como destacan desde Clínica Universidad de Navarra, a través del consumo de alimentos ricos en carotenos podemos aumentar la melanina. “Los carotenos son compuestos liposolubles pigmentados (rojo, amarillo y anaranjado), de ahí el color que confieren a las verduras ricas en ellos, y son precursores de la vitamina A, de forma que cuando el organismo lo necesita, los transforma en esta vitamina”. Algunos de ellos son:

  • Zanahoria
  • Verduras de hoja verde
  • Calabaza
  • Melocotón
  • Albaricoques
  • Cerezas
  • Melón
  • Espinacas
  • Pimientos verdes

Alimentación variada con vitaminas y minerales

Las frutas y verduras contienen una gran cantidad de agua y nutrientes esenciales para nuestro organismo, por lo que nos ayudan a mantener una piel hidratada y adecuadamente nutrida. Esto es especialmente importante en verano.

¿Cómo conseguir una alimentación variada que nos aporte las vitaminas y minerales necesarios en las épocas del año en las que nos encontramos más expuestos al sol? Estas son las indicaciones de los expertos de Clínica Universidad de Navarra:

  • Vitaminas liposolubles. Hemos de ingerir alimentos como aceite de oliva, pescado, frutos secos y aguacate, que contienen ácidos grasos insaturados, “necesarios para que la piel está hidratada y adecuadamente estructurada”.
  • Vitamina A. Los huevos y los lácteos enteros son ricos en este tipo de vitamina, necesaria para la renovación de la piel y mucosas, y que favorece la cicatrización. Esta vitamina también se encuentra en verduras como el brócoli o frutas como la naranja o la manzana.
  • Vitamina E. Los alimentos ricos en este tipo de vitamina, como el aceite de oliva, los vegetales de hoja verde, los cereales de grano entero y los frutos secos, “actúan contra los radicales libres, aumentados durante el verano por la exposición solar, evitando su acumulación y reduciendo el riesgo de aparición de manchas solares”. Asimismo, retrasa el envejecimiento cutáneo. ¿Dónde encontrarla? En la yema de huevo, cereales integrales, aceite de girasol, verduras de hoja verde, nueces, pescado y carne.
  • Vitaminas hidrosolubles. La vitamina C, presente en frutas y verduras frescas y crudas (se destruye por la acción del calor, al cocinarla), es un importante antioxidante que protege la piel contra los rayos ultravioleta. Además, contribuye a la producción de colágeno, logrando una piel más tersa. Podemos encontrarla especialmente en las frutas cítricas, kiwis, fresas, y también en verduras como las espinacas, el perejil o las patatas.
  • Vitamina B. Una gran diversidad de alimentos como la carne, el pescado y marisco, huevos, lácteos, verduras, frutas, legumbres, cereales y frutos secos, “nos van a proporcionar la vitamina B necesaria para procesos de renovación celular que contribuirán en un correcto estado de piel cabello y mucosas”. De entre los distintos tipos de vitamina B, la vitamina B3 es especialmente importante ya que protege y prepara la piel para tomar el sol y a veces se utiliza para prevenir las alergias solares.
  • Minerales. El selenio, presente en carne, pescado, marisco, cereales, huevos, frutas y verduras, tiene también una función antioxidante; o el Zinc, presente en carnes, vísceras, pescado, huevos, cereales completos y legumbres, es un excelente protector contra los rayos UVA, tiene propiedades antiinflamatorias y favorece la elasticidad de la piel al colaborar en la formación de nuevas proteínas.

Protección de la piel ante el sol

El sol es muy beneficioso para nuestra salud. No obstante, debemos exponernos con precaución: el melanoma es uno de los tumores de piel de mayor incidencia en el ser humano y en el que han aumentado el número de casos en los últimos años.

Mantener una serie de medidas de fotoprotección es fundamental, entre ellas está la utilización de cremas de protección solar. Puede conocer más detalles sobre ellas en nuestra publicación: “Factor de protección solar 50 en niños y adultos”.