La vitamina D es un nutriente clave que impacta en diversos aspectos de nuestra salud.
Curiosamente, aunque es liposoluble (se disuelve en grasas y aceites), su forma activa, el calcitriol, se comporta como una hormona: “Tras sintetizarse en la piel, gracias a la radiación solar o a incorporarse a través de la dieta y los suplementos, se activa en el hígado y el riñón y actúa sobre numerosos tejidos”, explican desde Clínica Universidad de Navarra (CUN).
¿Cómo beneficia la vitamina D en nuestra salud?
La vitamina D influye en múltiples aspectos de nuestra salud: “No solo regula la absorción de calcio y fósforo. También interviene en la función muscular, el sistema inmune, el metabolismo y la regulación de la inflamación”, explica la Dra. Ana Hernández Moreno, responsable del Área de Nutrición de Clínica Universidad de Navarra. En detalle:
1. Vitamina D y salud ósea
La vitamina D es esencial para que el calcio se absorba correctamente y se incorpore al hueso: “El calcio son los ladrillos del hueso y la vitamina D es el cemento: si falta uno de los dos, el hueso no se forma correctamente”, explica el Dr. Álvaro Ruiz Zambrana, especialista en Ginecología y Obstetricia de Clínica Universidad de Navarra.
2. Vitamina D en el embarazo
En el embarazo, el feto obtiene el calcio y la vitamina D de la madre, por lo que las necesidades aumentan. Por otro lado “la vitamina D es fundamental para el desarrollo óseo del bebé y también para mantener la salud ósea de la madre”, añade el Dr. Zambrana. Además, existe una relación entre el metabolismo de la glucosa y el control de la tensión arterial, “lo que la vincula al riesgo de padecer diabetes gestacional o preeclampsia” en casos de déficit.
3. Vitamina D y lactancia
En esta etapa también es necesario mantener niveles adecuados de este nutriente ya que la madre también comparte vitamina D con el recién nacido, a través de la leche materna. Mantener un nivel adecuado de vitamina D es, además, especialmente importante en lactancias prolongadas. Clica aquí para saber más sobre la lactancia.
4. Vitamina D y menopausia
La vitamina D es crucial durante la menopausia ya que ayuda a combatir la pérdida ósea y mejorar la absorción de calcio, previniendo la osteoporosis.
5. Vitamina D y sistema inmune
Una de las claves de la vitamina D es que actúa como un modulador del sistema inmunitario, ayudando a regular la respuesta inflamatoria. “Aunque no sustituye vacunas ni tratamientos, niveles adecuados de esta vitamina se han relacionado con una menor vulnerabilidad a infecciones respiratorias”, exponen los especialistas.
6. Vitamina D y músculos
La Ciencia confirma que la vitamina D participa en la función muscular y neuromuscular, “por lo que su déficit se asocia a un mayor riesgo de caídas, especialmente en personas mayores, y a una sensación general de debilidad”, explican desde CUN.
¿Por qué el déficit de vitamina D es común? ¿Los suplementos son recomendables?
La vitamina D la obtenemos principalmente por la exposición solar (80-90 %) que impacta en diversos aspectos de nuestra salud. Pese a su importancia, el déficit en la sociedad en general es llamativo, también en países con más horas de sol al año: “En Europa, entre un 30 % y un 50 % de la población presenta niveles insuficientes, incluso en países soleados como España”, explican desde Clínica Universidad de Navarra.
Esto se debe a nuestros hábitos de vida y a factores personales: usamos fotoprotección solar, pasamos la mayor parte del día en interiores, la edad, el color de la piel, enfermedades crónicas o una dieta pobre en alimentos ricos en vitamina D… influyen en la absorción de la vitamina D.
Por otro lado, entre un 10 y un 20 % de la vitamina D que absorbemos proviene de los alimentos y suplementos. La dieta no cubre las necesidades que tenemos ya que este nutriente solo se encuentra en pescados grasos, yema de huevo o hígado.
Por eso, ¿sería recomendable tomar suplementos? Tal y como advierte la Dra. Hernández: “No se trata de tomar vitamina D ‘por si acaso’”, pero sí es aconsejable en determinados casos. No obstante, también es importante tener en cuenta que un consumo excesivo y prolongado puede provocar efectos adversos.
¿A qué tipo de personas es recomendable medir la vitamina D?
De manera habitual, no es necesario medir la vitamina D en personas sanas sin factores de riesgo, pero sí está indicado en algunos grupos como personas mayores (especialmente las que viven en residencias), pacientes con osteoporosis o fracturas previas, mujeres embarazadas o con síndrome de ovario poliquístico sin suplementar, personas con poca exposición solar (trabajo nocturno, vida muy interior), personas con piel oscura o fototipos altos, personas con obesidad o con enfermedades que condicionen malabsorción intestinal (celiaquía, enfermedad inflamatoria intestinal, cirugía bariátrica o resección gástrica), personas con enfermedad hepática o insuficiencia renal crónica, niños lactantes sin suplementación adecuada, personas que toman ciertos fármacos que afectan al metabolismo de la vitamina D (anticonvulsivantes, glucocorticoides, algunos antirretrovirales).



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