Se estima que los niños mayores de 10 años dedican una media de 160 minutos al día al uso de pantallas. Esto repercute en el desarrollo de la miopía.

Una investigación, impulsada por el Departamento de Oftalmología de Clínica Universidad de Navarra (CUN), ha confirmado de forma cuantitativa que una mayor exposición al sol protege frente a esta dolencia ocular. Más en concreto, los expertos concluyen que cuanto más tiempo al aire libre están los niños, menor riesgo de padecer miopía tienen. 

Inclusive, otro estudio reciente de CUN, publicado en Frontiers in Medicine y que ha contado con datos de 2.262 escolares de la Comunidad de Madrid, ha constado que los niños que pasan al menos 7 horas a la semana al aire libre reducen a la mitad el riesgo de miopía.

¿Cómo afectan las pantallas a la miopía? 

La miopía “es un tipo de error de refracción del ojo que se presenta cuando la luz que entra al ojo se enfoca de manera incorrecta y provoca que los objetos distantes aparezcan borrosos”, explican los expertos de CUN. 

Su incidencia va en aumento y ya afecta al 20 % de la población infantil (Barómetro de la Miopía Infantil en España). Los especialistas resaltan que se está convirtiendo en una epidemia silenciosa y advierten que llegará a afectar a la mitad de la población en 2050.  

Además de confirmar que el tiempo al aire libre previene la miopía, “el ocio de interior y las pantallas incentivan el progreso de esta patología ocular”. 

Realizar actividades al aire libre durante dos horas ayuda a prevenir la miopía o, en su caso, a frenar su progresión. Es importante, además, alejar el ordenador, el móvil o el libro de lectura lo máximo posible de los ojos cuando se consulta”, recomienda el Dr. Sergio Recalde, investigador del Laboratorio de Oftalmología Experimental de Clínica Universidad de Navarra, quien añade que hay que “dedicar el menor tiempo posible a las pantallas y nunca consumirlas antes de dormir. Realizar actividades al aire libre beneficia no solo a la vista, sino a toda la salud, en general”. 

CUVAF, un biomarcador clave 

En ambas investigaciones, el área del biomarcador CUVAF se ha mostrado como un elemento objetivo, rápido y no invasivo en la superficie ocular que mide la exposición acumulada a la radiación ultravioleta.

Se trata de una huella solar de la superficie ocular que sirve para determinar el tiempo de exposición al sol. Tal y como destacan desde CUN, se convierte en un elemento útil para identificar el riesgo de desarrollar miopía.

“Tener en cuenta el CUVAF nos proporciona un número objetivo para establecer la relación entre el tiempo que los menores pasan al aire libre y la progresión de la miopía. Hemos constatado que los sujetos que están menos horas por semana fuera de casa sufren más este problema ocular. Por eso, es importante considerarlo como un biomarcador clave”, explica el Dr. Recalde. 

A más CUVAF, menos miopía. Pero además, los investigadores señalan que este biomarcador también podría estar relacionado con el estilo de vida: No descartamos que pueda tener otras aplicaciones más allá de la miopía. De momento, hemos detectado que hay personas con un CUVAF mayor que tienen menos índice de grasa y mejores valores en aspectos como las horas de sueño o la capacidad de memoria. Esto reafirma que toda la población debería apostar por las actividades al aire libre como prevención frente a diferentes enfermedades, señala el especialista. Por el momento, los estudios constatan que la exposición a la luz solar se convierte en una herramienta de prevención ocular. “Estos datos nos animan a seguir insistiendo en la importancia de que los menores pasen tiempo al aire libre. Se ha demostrado que cuanto más tiempo dediquen a pantallas y a actividades que requieren solo visión de cerca, existe un riesgo mayor de que progrese la miopía”, añade.  

Investigación científica

El primer estudio contó con 263 participantes de entre 6 y 17 años a los que se les ha medido en consulta esta área del ojo con equipos especiales. Los resultados confirman que, en general, el inicio de miopía comienza a partir de los 8 años y que los niños miopes participantes en la investigación pasaron significativamente menos horas al aire libre por semana, en comparación con el grupo de control.  

Con respecto al segundo estudio, los investigadores analizaron datos de 2.262 escolares de la Comunidad de Madrid en colaboración con la asociación AMIRES (Asociación de Miopía Magna con Retinopatías de España), comparando la información de los niños que pasaron más y menos de 7 horas a la semana al aire libre. “Hemos detectado que un 18 % de los participantes del estudio que pasan más tiempo en el interior tienen miopía. El porcentaje de los que han estado más expuestos al sol ha sido del 9 %, por lo que podemos concluir que pasar más horas al aire libre se asocia con una reducción del 50 % del riesgo de sufrir esta enfermedad”, concluye el Dr. Recalde.