Aunque en un primer momento de una sensación de relajación, crujir las articulaciones puede acelerar su desgaste innecesariamente

Mucha gente tiene la manía de hacer crujir los dedos y otras articulaciones. Esta acción puede provocar una liberación temporal, pero a la larga puede ser muy perjudicial para las articulaciones.

Una cápsula con líquido sinovial y una cierta cantidad de gases como oxígeno o nitrógeno. Su función es lubricar los huesos para que no se desgasten con el movimiento. Al crujir los dedos se crea una zona de baja presión que hace que los gases salgan a la superficie, unas burbujas que estallan y producen el crujido tan habitual.

Crujir los dedos fuerza la articulación de forma innecesaria

En este proceso se pone a la articulación en una posición que hace que la distancia entre los huesos aumente, y con ello el tamaño de la cápsula. Para hacerlo forzamos su posición y causando un desequilibrio que no es natural, algo que a la larga puede causar problemas de desgaste en tendones y ligamentos que rodean la articulación.

Es cierto que muchos profesionales causan chasquidos en las articulaciones durante el tratamiento, pero en ese caso lo que está haciendo el fisioterapeuta es aumentar el movimiento de una zona rígida, precisamente para equilibrarlas.

Cómo cuidar adecuadamente tus articulaciones

Para cuidar correctamente las articulaciones, se recomienda una dieta rica en lácteos para fortalecer los huesos, proteínas para mejorar el estado de los músculos y vitaminas A, C y D.

Realizar ejercicio de forma regular también es recomendable, aunque siempre con una intensidad acorde de la edad. Un buen tono muscular reparte mejor la compresión que sufren las articulaciones durante el movimiento.

El sobrepeso también puede causar daño a las articulaciones, ya que aumenta la presión que deben soportar las articulaciones, aumentando el roce y la erosión. El tabaco y el exceso de alcohol también afecta la micro-circulación articular y deshidrata los músculos y tendones.