Practicar deporte únicamente el fin de semana puede conllevar unos ciertos riesgos si no se regula su intensidad debidamente

En muchas ocasiones nos vemos obligados a realizar deporte únicamente en fin de semana, mientras que el resto de los días llevamos una vida sedentaria por motivos de agenda. Los beneficios de la actividad física son innegables, y previenen muchas más muertes que las que causan. Sin embargo, limitar tu actividad únicamente al fin de semana no está exento de riesgos.

Las jornadas laborables son largas y el deporte que antes era diario para muchos se ha transformado en una carrera el sábado, o tal vez un partido de fútbol o de tenis. Para evitar riesgos, debemos escoger una actividad que se ajuste a nuestra capacidad, a la que tenemos, no a la que nos gustaría tener.

Una mayor cantidad de lesiones y fallos cardiacos

Realizar ejercicio únicamente el fin de semana puede ser beneficioso si se hace bien, pero la regularidad en el ejercicio es muy importante, repartirlo de forma equitativa y evitar grandes diferencias entre los días en los que estamos activos y en los que no.

La Organización Mundial de la Salud de hacer unos 150 minutos de ejercicio a la semana. El principal riesgo de hacer deporte sólo el fin de semana es sufrir un infarto, un ataque al corazón o una arritmia severa. Este riesgo depende del esfuerzo al que sometamos a nuestro corazón. Debemos siempre regular el esfuerzo y no tratar de ir demasiado lejos, o el corazón puede fallar.

Regular el esfuerzo, la clave

Según la Sociedad Española de Traumatología del Deporte limitar la práctica de ejercicio a sólo dos días a la semana aumenta el riesgo de lesión, normalmente sobrecargas, ya que las estructuras del cuerpo no son capaces de asimilar el esfuerzo que se les exige ya que no están habituadas a ello.

Si no queda más remedio que realizar deporte de forma esporádica, lo recomendable es realizarlo de intensidad baja o moderada, poniendo especial énfasis en el calentamiento inicial y en un enfriamiento final, y tener en todo momento la capacidad de hablar sin fatigarnos. Al menos síntoma de alarma -fatiga, dolor o mareos- habrá que disminuir el esfuerzo o incluso detenerse.