Los primeros 1.000 días de vida, que abarca desde el inicio del embarazo hasta los dos años, es una de las etapas más importantes para el desarrollo del bebé: es una etapa determinante para el desarrollo del metabolismo, su sistema inmunitario y el cerebro del recién nacido.  

Es tan importante que es capaz de condicionar aspectos tan importantes como la alimentación y su salud futura. 

“Los primeros 1.000 días es el periodo en el que la nutrición, los cuidados, el entorno y el afecto ejercen una mayor influencia sobre la salud presente y futura del niño“, explica el Dr. José Manuel Moreno, codirector del Departamento de Pediatría de Clínica Universidad de Navarra, y director del Instituto de Nutrición y Salud de la Universidad de Navarra.  

Un periodo desconocido para la mitad de los padres 

Pese a su importancia, este ciclo es un desconocido para 1 de cada 2 padres, tal y como revela un estudio de Clínica Universidad de Navarra (CUN), quienes, aunque reconocen que este periodo influye en sus hijos, no son capaces de identificarlo o delimitarlo.  

Por eso, los expertos del centro destacan la necesidad de reforzar la información y el acompañamiento a las familias durante el embarazo y especialmente en el inicio de la incorporación de la alimentación complementaria de los hijos.

La alimentación, unas de las claves de los 1.000 primeros días 

Tras la gestación, donde la correcta nutrición de la madre es fundamental, durante el primer año del bebé ha de fomentarse la lactancia, materna o artificial. En el segundo año es donde se introduce la alimentación complementaria y donde se consolidan los hábitos saludables.

La introducción de los alimentos en los bebés no es una tarea sencilla y es un momento lleno de dudas para los padres y madres. Desde Clínica Universidad de Navarra, sus expertos ofrecen consejos útiles que recogemos en nuestra publicación “Calendario de alimentos para los bebés”.

En este sentido, el dietista-nutricionista tiene un destacado papel durante la introducción de la alimentación complementaria, pero se trata de un especialista poco utilizado: “Es el profesional sanitario menos consultado por las familias, a pesar de que tres de cada cuatro padres (un 75,6 %) que aún no habían comenzado este proceso consideran que su asesoramiento les ayudaría a afrontarlo con mayor seguridad”, señalan desde el centro.  

Por último, esta investigación resalta que los padres primerizos presentan niveles significativamente más elevados de ansiedad antes de comenzar este proceso, pero esto “prácticamente desaparece una vez incorporados los primeros alimentos a la dieta del bebé, lo que indica que la experiencia reduce la incertidumbre y refuerza la confianza de las familias”, concluyen los expertos.