Realizar entre cinco y seis comidas pequeñas a lo largo del día evita los repuntes de hambre, además de ayudar a mantener los niveles de energía a un nivel óptimo

Si es mejor hacer varias pequeñas comidas a lo largo del día o bien hacer pocas y abundantes es un debate habitual. Lo cierto es que realizar entre cinco y seis pequeñas comidas a lo largo del día puede ser beneficioso, sin embargo no se debe a la razón que muchos creen.

Cuando se hace la digestión se acelera el metabolismo -es decir, se queman calorías-, y está extendida la creencia de que al realizar pequeñas comidas se puede elevar el metabolismo a lo largo de digestiones consecutivas, sin embargo este efecto en minúsculo si lo comparamos con las calorías que consumimos, por lo que no tendrá efecto, ni quemaremos grasa.

Además, para conseguir ese efecto deberíamos estar constantemente comiendo para que el ritmo metabólico no descendiera, pero el consumo de calorías sería enorme.

Las pequeñas comidas evitan los repuntes de hambre

Sin embargo, lo que sí conseguiremos al repartir nuestras comidas a lo largo del día es evitar repuntes de hambre que nos lleve a picar entre horas, algo que puede acabar haciendo que comamos mucho más de lo que deberíamos. Distribuyendo las cinco o seis comidas de forma regular y planificando los horarios es más difícil que esto ocurra.

Si realizamos menos comidas a lo largo del día, es más fácil que aparezca el hambre. Es por esta razón por la que -incluso cuando queremos perder peso- no es bueno saltarse comidas.

Distribuir las comidas ayuda a mantener el nivel de energía

Distribuir las comidas también ayuda a los músculos y al hígado a preservar de forma más eficiente el glucógeno y ayuda a recuperarte de forma más rápida del entrenamiento.

Permite, además, tener las reservas de nutrientes a un nivel óptimo en todos los momentos del día, manteniendo los niveles de energía elevados. Además, el cuerpo puede procesar de forma más eficiente los macronutrientes, absorbiendo menos grasa.