El linfoma es un tipo de cáncer que se caracteriza por la aparición maligna de linfocitos, las células defensivas de nuestro cuerpo

Cada 16 de septiembre se celebra el día mundial contra el linfoma, un tipo de cáncer que va en aumento en los últimos años -y el motivo de este incremento sigue siendo un misterio-, y sin embargo es uno de los tumores que más posibilidades terapéuticas tiene.

El linfoma se caracteriza por la proliferación maligna de las células defensivas del cuerpo, los linfocitos. La gran mayoría del tejido linfático se encuentra en los ganglios, por lo que suelen ser los órganos que suelen presentar síntomas. Sin embargo, también se puede encontrar en otras partes del cuerpo, por lo que puede afectar al aparato digestivo, al pulmón o a la médula ósea. Además de formarse en exceso, estos linfocitos son inmaduros e ineficaces en su función defensiva.

Se suele calificar entre linfoma de Hodking y linfomas no-Hodking. Los primeros tiene una serie de características comunes y tienen un mejor pronóstico, suponiendo entre un 20% y un 30% de los casos.

Síntomas de los linfomas

El principal síntoma de los linfomas es un aumento del tamaño de los ganglios, algo que se puede apreciar en zonas como el cuello, axilas o la ingle, donde se pueden palpar. Sin embargo, hay que tener en cuenta, antes de alarmarse, que no todo aumento del tamaño de los ganglios es un linfoma, ya que se puede tratar de una infección u otra enfermedad. Ante esto es importante acudir a un especialista que, en caso de duda, realizará una biopsia.

En caso de que los órganos afectados sean internos, el incremento del tamaño puede pasar desapercibido, por lo que el diagnóstico se complica. Otros síntomas que pueden indicar la presencia de un linfoma son:

  • Fiebre
  • Sudoración nocturna
  • Cansancio
  • Pérdida importante e inexplicable de peso
  • Picores constantes

Tratamiento

El tratamiento más habitual, que se aplica a la mayoría de linfomas, es la quimioterapia. También se puede aplicar radioterapia, pero se suele hacer con unos pocos tipos. En los últimos años, en conjunto con la quimioterapia, también se está recurriendo a otros tratamientos, como los anticuerpos monoclonales.

Consiste en la aplicación de unas proteínas dirigidas contra la superficie de las células tumorales, por lo que son un tratamiento mucho más concreto contra el cáncer. También se ha comenzado a aplicar terapias inmunológicas, que consisten en crear una reacción del sistema inmunológico del paciente contra el cáncer, un tratamiento que actualmente se encuentra en fase de pruebas