En muchas ocasiones se confunde la tristeza y la depresión, cuando sus efectos, duración y sus causas son muy diferentes

En muchas ocasiones cuando alguien está triste o mustio se dice que está “depre”. Normalmente estas “depres” son fruto de separaciones, pérdidas o malas situaciones cuando en realidad la depresión no necesariamente está vinculada a estos hechos traumáticos.

La tristeza es una de las emociones básicas –como la alegría, asco o la rabia, como nos enseñó la magistral Del revés de Pixar-. Esta surge ante situaciones negativas, problemas o cuando no se cumplen una serie de expectativas. Sin embargo la depresión es una enfermedad.

Las múltiples posibles causas de la depresión

Esta puede ser desencadenada por cualquiera de estos hechos, pero también se puede desarrollar sin causas externas que la expliquen. Cambios químicos en el cuerpo y otros factores biológicos pueden ser también una causa, que también se puede ver favorecida por el factor genético.

La tristeza –más intensa y duradera que lo que suele ser habitual- es sólo uno de sus síntomas. La depresión también se manifiesta a través de anhedonia (imposibilidad de sentir placer), falta de energía y apetito, pérdida de peso, trastornos de sueño, dificultad de concentración, sentimiento de culpa y preocupación excesiva por la salud y pensamientos suicidas.

La depresión dura un mínimo de dos semanas

Una de las principales diferencias entre la tristeza normal debido a las circunstancias y una depresión es la duración, ya que esta dura al menos dos semanas. Además, la depresión también se suele confundir con otros problemas de salud mental, como el trastorno adaptativo, un proceso de tristeza que suele durar unos seis meses y que comparte síntomas con la depresión, sin serlo realmente.

La depresión afecta en España a entre un 4 y un 5% de la población, con una incidencia mucho mayor entre las mujeres debido a factores sociales y sobre todo hormonales.