La urticaria crónica es relativamente frecuente y no suele identificarse su causa. Se caracteriza por la presencia de ronchas y habones y por producir un intenso picor durante todo el día asociado a una hinchazón de labios y párpados. Inmaculada Garín es una madrileña que trabajaba de azafata de vuelo en una compañía aérea que, tras conocer que sufría esta enfermedad, tuvo que dejar el que era el trabajo de su vida.

Su primer síntoma surgió en un dedo de la mano izquierda, «se puso muy rojo y se inflamó de tal manera que no me podía sacar el anillo». Iban pasando los días hasta que después de dieciocho meses de baja tuvo que tomar la decisión de su vida: la salud o el trabajo.

Le cambió la vida

Inmaculada cambió de ciudad y al no tener trabajo aprendió poco a poco que sirve para más cosas y que puede trabajar en lo que se proponga. «No te sientes bien ni física ni mentalmente y sabes que sobras en muchos momentos».

Los primeros los médicos le decían que tenía alergia y, tras en una segunda fase, decidió cambiar a los de la Clínica Universidad de Navarra le confirmaron que sufría urticaria crónica autoinmune. Hace cuatro años que comenzó con la medicación que le recetaron y, a fecha de hoy, vive como una persona normal.

Lo más duro de la enfermedad

Los momentos más duros a lo largo del proceso han sido el tomar ciertas decisiones como las de dejar su trabajo y mover su vida a un sitio más tranquilo para ver si se sentía mejor. La enfermedad tiene ciertas limitaciones y, por ejemplo «si hay una tarde en la que me apetecía ir  al cine pero no podía caminar entonces me quedaba en casa y echaba una partida de ajedrez con mi marido. Hay limitaciones pero con ganas se pueden suplir».

Inmaculada Garín afirma que lo que le hace que la vida sea más llevadera es ella misma, el querer llevarla. Vio la vida de otra manera y, simplemente quiso vivirla. «No le doy importancia a la enfermedad, la he asumido. Soy vida y soy tiempo, lo que dure lo tengo que disfrutar con urticaria y sin ella«.

La Clínica Universidad de Navarra lidera un ensayo clínico independiente junto a otros centros que permiten tratar eficazmente la urticaria crónica la cual no tiene cura conocida hasta el momento.