En mayo del 2015 el Osasuna estaba luchando por mantenerse en Segunda División, y ese mismo año su entrenador, Enrique Martín, tuvo que enfrentarse a un rival todavía más complicado: una angina de pecho. Fue intervenido de urgencia en la Clínica Universidad de Navarra y, afortunadamente, todo fue bien. Dos años más tarde el ahora ex entrenador comparte su experiencia con motivo de la celebración, el próximo 29 de septiembre, del Día Mundial del Corazón.

«Ser entrenador de alguna manera te pasa factura» – Enrique Martín

Martín explica que ya había sentido anteriormente alguna molestia en el pecho, pero nunca le había dado importancia. «Le dije a mi mujer que me había despertado con dolor en el pecho, y ella, que es ATS, me dijo enseguida que seguro que era una una angina de pecho”. Por eso decidió acudir de urgencia a la Clínica Universidad de Navarra donde lo ingresaron y decidieron intervenirle.

Cuando entró al quirófano lo primero que le preguntó al Dr. Calabuig era si podría volver a entrenar, a lo que este respondió «No te quepa duda». «Parece un poco broma, pero estaba en juego mi vida. Estamos sometidos a unas emociones, sobre todo cuando eres entrenador de alguna manera te pasa factura», reconoce.

Recuerda muy bien la operación, pese a ser la primera vez que entraba en un quirófano. Cuenta que incluso le preguntaron por su música favorita y la pusieron durante la intervención para tranquilizarlo. «Fue todo muy ameno, muy llevadero, para nada tenso», dice, y añade: «Cuando ya el doctor me dijo que se había acabado y que estaba fenomenal me entró el bajón y empecé a llorar como un niño».

Un corazón de Primera División

Enrique Martín Monreal consiguió esa temporada que el Osasuna se mantuviera en Segunda División, y la siguiente que subiera a Primera, una de sus mayores gestas deportivas. Recuerda que el último partido fue impresionante y lo compara con el momento en el que su intervención finalizó.

Dice que se siente muy orgulloso. «Se puede conseguir la meta pero disfrutando del camino», afirma, y explica que tiene la fortuna de decir que una de las temporadas más apasionantes de su vida deportiva, que fue la del ascenso, coincidió con esto.

«Disfrutar de cada día, de los jugadores, de la afición, de todo el mundo, sin ninguna obsesión, y vivir el momento cada día con la ilusión de un día poder llegar a la meta. Trato de ir al 200% en cada segundo de mi vida, porque al final la vida te puede sorprender en cualquier momento. Ante cualquier inconveniente, positividad a tope», concluye.