El 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón para concienciar del peligro de las enfermedades cardiovasculares, que suponen el 31% de las muertes anuales.

En la mente colectiva, el corazón se ha convertido en mucho más que uno órganos más importantes. Se ha convertido en sinónimo de sentimientos, de valor y de ánimo.  Sus latidos son sinónimo de vida y ya las sociedades más primitivas intuyeron su importancia. Se trata de uno de órganos más importantes del cuerpo, y un fallo en él puede llevar a la muerte en cuestión de segundos.

Según datos de la Federación Mundial del Corazón, cerca de 17 millones de personas mueren al año por enfermedades que afectan al corazón o a las arterias. Esto supone un 31% de las muertes anuales a nivel mundial. Y la una parte importante de estas muertes se podría prevenir solo con algunos hábitos más saludables. Con 30 minutos de actividad moderada durante cinco días a la semana mejorarás la salud de tu corazón.

Para empezar a cuidar el corazón, deja de fumar

Fumar está asociado a un mayor riesgo de sufrir cáncer de pulmón, pero también incrementa las posibilidades de padecer enfermedades cardiacas. Pero hay buenas noticias: solo dos años después de dejar el tabaco este riesgo se reduce notablemente, y quince años después se vuelve a tener las mismas posibilidades que un no fumador. Además, este hábito también beneficia a quienes te rodean.

Vigila tus niveles de colesterol y de glucosa

Cuatro millones de muertes al año están asociadas a un colesterol alto, mientras que las enfermedades cardiacas están vinculadas a la muerte del 60% de los pacientes con diabetes. Cuida tu alimentación, reduciendo el consumo de grasas, grasas saturadas y de azúcares, alcohol, e introduce en tu dieta cinco porciones de verdura o fruta.

Controla la presión sanguínea

La hipertensión es uno de los mayores riesgos ya que no suele causar síntomas. Esta ocurre cuando la sangre ejerce excesiva presión sobre las paredes arteriales, lo cual le lleva también a ofrecer más resistencia al corazón, lo que lleva a este a aumentar su fuerza de bombeo. De no tratarse puede causar aneurismas o Suele aparecer a partir de los 40 años y está asociada la obesidad, pero también puede estar vinculada a factores hereditarios.