La recomendación general se sitúa alrededor de los dos o tres litros diarios, pero lo mejor es hacer caso de lo que te pida el cuerpo

El 60% de nuestro cuerpo está compuesto de agua. Todos los órganos y todos las células del cuerpo la contienen. De todas las sustancias que consumimos –oxígeno a parte- posiblemente sea la más importante. Y eso nos lleva a una pregunta recurrente y muchas veces inevitable: ¿Cuánta agua debemos beber?

A lo largo del día perdemos líquido a través de la orina, las heces, la respiración y la sudoración, líquido que debemos reemplazar. Hay muchas variables que afectan a la cantidad de líquido que debemos consumir: el clima, nuestra constitución física, nuestra alimentación y la actividad que realicemos.

Los alimentos también tienen agua

Hay que tener en cuenta, además, que los alimentos que consumimos también contienen agua y también contribuyen a nuestra hidratación, y que de hecho llegan a aportar un 20% de los líquidos así que no dependemos únicamente de las bebidas y del agua pura que consumamos.

La recomendación general suele situarse entre los dos y los tres litros diarios –los famosos ocho vasos-. Un estudio del Congreso Nacional de la Hidratación revela que los niños de entre 9 y 13 años deben consumir unos 2,1 litros de agua, mientras que las niñas requieren algo menos, 1,9 litros. En el caso de los adultos, las mujeres también necesitan menos líquido, necesitando dos litros diarios por 2,5 litros de los hombres.

El cuerpo nos indica cuánta agua debemos beber

Pero no debemos olvidar que a lo largo de millones de años de evolución los seres humanos –y el resto de animales- hemos desarrollado un sensor que nos avisa cuando nuestro cuerpo necesita líquido: la sed.

Puede resultar obvio, pero si tienes sed es que necesitas líquido, y en cambio si no tienes es que no requieres beber. Sin embargo, hay determinadas circunstancias en las que sí es recomendable beber aunque no te lo pida el cuerpo, como por ejemplo mujeres en estado de lactancia y como anticipación de una gran pérdida de líquido, como por ejemplo antes de realizar ejercicio.