Entrenar cuando estás embarazada puede tener grandes beneficios, pero el ejercicio debe ajustarse a la etapa de gestación

Muchas mujeres dudan a la hora de entrenar cuando están embarazadas, especialmente si son primerizas, cuando todavía no conocen cómo reaccionan sus cuerpos en estas circunstancias.

Lo cierto es que un ejercicio adecuado durante la gestación tiene beneficios tanto para la madre como para el bebé, pero se debe tomar unas precauciones adecuadas. Además, cada persona es diferente, por lo que es recomendable siempre consultar con un médico antes de entrenar.

Cada momento del embarazo es diferente, pero hay una serie de recomendaciones que te servirán para los nueve meses. Evidentemente debes elegir modalidades que no te expongan al riesgo de sufrir golpes y caídas.

La importancia de la constancia

Debes evitar suceder periodos de mucho entrenamiento con otros de poca actividad, siendo la constancia algo importante, y sobre todo no tratar de compensar con una sesión más larga el haber dejado de entrenar un día. Además, tienes que tener en cuenta que el bebé no puede sudar para controlar su temperatura, por lo que no hay que sudar en exceso ni entrenar con temperaturas elevadas.

El ejercicio prolongado disminuye el flujo sanguíneo hacia el útero y aumenta la noradrenalina, que tiene un efecto estimulante en las contracciones uterinas y puede causar un parto prematuro. El entrenamiento cardiovascular debe ser moderado o ligero y no superar los 40 minutos.

No te fíes del pulsómetro, ya que durante el embarazo la respuesta del cuerpo al esfuerzo está alterada, por lo que es mejor guiarse por las sensaciones propias. Tampoco se debe realizar entrenamiento en ayunas, ya que una hipoglucemia puede afectar negativamente al bebe.

El objetivo debe ser prepararte para el parto

No te preocupes por mejorar tus marcas, ahora el objetivo debe ser mantener una musculatura tonificada y el sistema cardiovascular fuerte para que los últimos meses de embarazo sean más ligeros. Tampoco mantengas los estiramientos excesivamente –más de 30 segundos- ya que los cambios hormonales pueden afectar a la flexibilidad de los ligamentos y exponerte a lesiones.

Entrenar el suelo pélvico es recomendable siempre, pero durante el embarazo se hace especialmente importante para preparar esa zona ante el reto del parto.