Científicos del Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra (CIMA) y de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Navarra han identificado un mecanismo molecular que favorece el desarrollo de la leucemia mieloide aguda.

Gracias a este descubrimiento, el equipo formula una nueva combinación de fármacos que podría ser útil para tratar a un 30% de los pacientes con este tipo de leucemia.

Este hallazgo es de destacada relevancia ya que la leucemia mieloide aguda es una patología oncológica muy agresiva en la que las células proliferan de forma anormal, invadiendo la médula ósea e interfiriendo con la producción de las células normales de la sangre.

Además, “es el tipo de leucemia aguda más común en adultos y la que tiene peor pronóstico”, explican los científicos. Por ello, “conocer qué alteraciones genéticas tienen estos pacientes es clave para el desarrollo de tratamientos más eficaces”, subrayan desde el CIMA.

Blood Cancer Journal, revista de referencia en el campo de la hematología oncológica, ha publicado los resultados.

Nueva combinación de fármacos

“PP2A es una proteína que regula funciones esenciales en la célula y que impide que se desarrollen tumores. Esta molécula ‘’anti-cáncer’’ se encuentra inactivada en los pacientes con leucemia mieloide aguda por culpa de otra proteína ‘’pro-cáncer’’, un oncogén llamado SET. Se sabe que SET muestra unos niveles anormalmente elevados en 30% de los pacientes y favorece que se desarrolle el tumor. Asimismo, los fármacos activadores de PP2A disminuyen la proliferación y promueven la muerte de las células leucémicas”, explican.

Los investigadores han identificado un nuevo proceso por el que SET impide la acción protectora de PP2A.

“Gracias a ello, proponemos una combinación de dos fármacos que podría ofrecer un tratamiento más efectivo para estos tumores tan agresivos. Uno de los fármacos impide el proceso que activa al oncogén SET. El otro fármaco reactiva a PP2A y contribuye a que funcione correctamente. Nuestro trabajo demuestra que cuando los dos fármacos se administran juntos su efecto es más potente”.

De forma complementaria al estudio, el CIMA ha desarrollado un nuevo fármaco activador de la proteína supresora de tumores PP2A.

“Es una pequeña molécula con la misma eficacia, pero más segura para el paciente, ya que no tiene efectos cardiológicos tóxicos, lo que podría contribuir a que pueda llegar a la clínica”, indican.

El equipo ha confirmado sus resultados en muestras de pacientes y se ha utilizado un modelo animal muy innovador en investigación, los “peces cebra”, unos peces transparentes que permiten seguir la evolución del tumor.

Ahora, estos estudios abren las puertas a una nueva terapia dirigida hacia estos tumores.