Claudia Oller veía a su hermana jugar a baloncesto y no entendía por qué no podía jugar ella. Su tozudez llevó a la creación de una fundación

Desde pequeña, Claudia Oller veía jugar a su hermano a fútbol y a su hermana a baloncesto. Ya entonces comenzó a mostrar un gran interés por el deporte del aro. Sin embargo, debido a sufrir síndrome de Williams -un trastorno genético asociado al cromosoma 7 que provoca discapacidad intelectual y, por ejemplo, un comportamiento demasiado confiado con desconocidos- ella no podía competir. Y no entendía por qué.

Nada le gustaba más a Claudia que ver jugar a Juan Carlos Navarro, excepto, tal vez, escuchar Malú y tener muchos amigos en Facebook. Su discapacidad no se interpondría entre ella y su sueño, y pronto su pasión encontró un eco que la haría posible.

Claudia Oller empujó a la creación de una fundación

Fue gracias a Jaume Calopa, entonces presidente del Arenys Básquet, el equipo de su hermana. Sorprendido por el deseo de la joven, decidió poner en marcha la Fundación Fedamar, que facilitaba a jóvenes discapacitados la práctica de deporte con monitores cualificado y sin trámites complicados ni grandes desplazamientos.

«Me desperté un día y dije ¿por qué si ellos pueden, yo no puedo? Yo también tengo derecho», explicaba Claudia a TVE. «A partir de ahí, como soy tozuda como una mula, conseguí la fundación y conseguí todo». Tal fue la pasión que transmitía Claudia por jugar al baloncesto que fue nombrada embajadora de los voluntarios del Mundial de Baloncesto que se disputó en España en 2014.

Embajadora del Mundial de Baloncesto

La historia de Claudia pone de manifiesto que no hay que dejar que las dificultades frenen el camino hacia tus deseos, pero más allá de eso también muestra que la sociedad actual todavía tiene mucho que recorrer para ofrecer igualdad de oportunidades a todos.

Al ser perseguido con tanta insistencia por Claudia, Jaume Calopa encontró notables deficiencias en el deporte para discapacitados. «O entras en alguna entidad o te limitas a jugar en la escuela», explicaba a La Vanguardia. La tozudez de Claudia ha permitido que la situación mejore al menos un poco.