Hay niños a los que solo les gusta comer arroz, pollo o tortillas. Son muy quisquillosos y a veces les interesa muy poco comer alimentos. ¿Se trata de un capricho, un antojo o una manía, o en realidad significa algo más?

Lo cierto es que puede ser una señal de un trastorno de conducta alimentaria (TCA) conocido como el Trastorno de Ingesta Restrictiva de Alimentos por Evitación o ARFID (Avoidant Restrictive Food Intake Disorder).

¿Qué es el Trastorno de Ingesta Restrictiva de Alimentos por Evitación?

“Se trata sobre todo de una dificultad en la relación con la comida basado en un marcado desinterés hacia la comida, que puede deberse a experiencias previas a haber tenido un atragantamiento o estar relacionado con las texturas de la alimentación, explica la Dra. Covadonga Canga, psiquiatra infantil de Clínica Universidad de Navarra.

Este síndrome del comedor restrictivo comienza en la niñez, afecta tanto a niños como a niñas, y se caracteriza por restringir o evitar la ingesta de ciertos alimentos. En ocasiones, esta situación es pasajera y desaparece con el crecimiento, pero otras veces persiste. Lejos de ser baladí, este desinterés por la comida puede generar malnutrición en el niño (pérdida de peso, déficit de vitaminas y minerales…) o estancamiento en el crecimiento.

“El tratamiento se hace mediante la exposición progresiva a los alimentos que el niño o la niña no pueda comer. No es necesario un tratamiento farmacológico específico, por lo que el pronóstico es bueno”, apunta la Dra. Canga.

ARFID, un TCA menos conocido que la anorexia o la bulimia

“A diferencia de otros trastornos de la alimentación, como la anorexia nerviosa, el ARFID no está asociado con problemas de imagen corporal y peso, señalan desde el Consejo General de la Psicología de España. Además, aunque puede aparecer en cualquier momento de la vida, es más habitual en niños pequeños. Otros trastornos alimentarios, como la bulimia, se desarrollan en la adolescencia.