Salud y tecnología

Santiago Ramón y Cajal, el segundo Nobel español

Ramón y Cajal

Ramón y Cajal es uno de los pocos españoles distinguidos con el premio Nobel, y lo hizo gracias a su descripción del sistema nervioso y de las neuronas

España no ha dado muchos premios Nobel. De un total de ocho, dos han sido de medicina -el resto son de literatura-. Santiago Ramón y Cajal fue el segundo en recibir la distinción en 1906, dos años después de que José Echegaray obtuviera el primero. Nacido en Paetilla de Aragón -territorio navarro- en 1853, fue el responsable de crear las bases sobre las que se levanta la neurología moderna. Murió el 17 de octubre de 1934.

La mente brillante de Ramón y Cajal no se limitó únicamente a la medicina. De joven quería dedicarse al arte, vocación que topó con la negativa de su padre. Sin embargo, eso no impidió que se desarrollase también como fotógrafo -llegando a publicar un libro Fotografía de los colores, bases científicas y reglas prácticas en el que avanzaba la importancia del color en el futuro de la imagen-, y su habilidad como dibujante le permitió representar con gran detalle sus hallazgos. También fue responsable una variada producción literaria, especialmente de divulgación científica.

Ramón y Cajal, padre de la neurología

Tras un periplo como médico castrense en el que participó en la campaña catalana contra los levantamientos carlistas y en la Guerra de Cuba, volvió a España en 1875 para recuperarse del paludismo que contrajo en la isla. Su padre le convenció para que enseñase anatomía en la Universidad de Madrid. Fue allí donde descubrió su interés por la histología -el estudio de la composición y estructura de los tejidos-.

Ramón y Cajal recibió el premio Nobel por su “doctrina de la neurona” en la que postulaba que estas células individuales son la base funcional del sistema nervioso, siendo entidades genética y metabólicamente distintas. Hasta entonces se creía que el sistema nervioso era un tejido conectado y que la teoría celular -que apareció en 1830- no era aplicable a esta parte del cuerpo.

Un ejemplo de honestidad

Además de sus méritos científicos y artísticos, Ramón y Cajal fue un ejemplo a seguir de honestidad y ética profesional. Cuando fue nombrado director del Laboratorio de Investigaciones Biológicas se redujo el sueldo de diez mil a seis mil pesetas, además de rechazar el cargo de ministro de Salud e Instrucción Pública, aceptando el de senador vitalicio sólo porque era gratuito. Además, siendo Presidente de la Junta de Ampliación de Estudios, pagó de su bolsillo los estudios de su hijo en vez de asignarle una beca, precisamente, por ser su hijo.

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