Salud y tecnología

Estrés laboral: por qué lo sufrimos

Estrés laboral: por qué lo sufrimos
Se define como estrés a aquella situación distinta que vive un individuo, la cual le exige un rendimiento superior a lo normal esto lo puede producir un cambio, bueno o malo, en la rutina de una persona

Cuando el que aún no ha conseguido irse de vacaciones está ya contando los días que le quedan, es el momento oportuno para hablar del estrés laboral. En el fondo hablamos de estrés refiriéndonos al estrés patológico, que es aquel necesario para mantener un rendimiento adecuado, tanto en el trabajo como en el resto de nuestra vida.

El estrés puede manifestarse de muchas formas pero aun así hay algunos síntomas que son generales como pueden ser el cansancio, la dificultad de concentración, así como el aumento o la disminución del apetito.

Síntomas del estrés

Existen otros síntomas más específicos que se sitúan en pocas ocasiones en la esfera cardiovascular:

  • Palpitaciones.
  • Sensación de dificultad respiratoria.
  • Aumento de la tensión arterial.

El estrés también puede tener su eco en el ámbito digestivo:

  • Úlcera.
  • Dolor de estómago.
  • Diarrea.

Aunque existen otras que no se aparecen solo en un sitio concreto de nuestro cuerpo:

  • Manchas en la piel.
  • Fatiga, llanto, depresión, dolor de cabeza, insomnio, ataques de angustia o pánico.
  • Sistema inmunológico disminuido con mayor probabilidad de contraer infecciones.

Causas del estrés

No es necesario buscar una causa reconocible de estrés. La vida misma es en sí estresa, y las exigencias laborales y su conciliación con la vida familiar contribuyen a ello. Evidentemente hay momentos más y menos complicados, pero si a una situación que casi siempre es de un equilibrio inestable añadimos alguna dificultad económica, falta de sueño o una enfermedad, encontraremos un ámbito especialmente favorable para sentirnos realmente estresados. Algunas de esas causas se pueden dar por los siguientes motivos:

  • Cambios hormonales en el organismo: pubertad, después del parto, síndrome premenstrual, menopausia, etc.
  • Exigirse demasiado.
  • Enfermedad.
  • Conflictos en el trabajo o en la familia.
  • La altitud, el clima demasiado frío o caliente.
  • Tomar responsabilidades por las acciones de otros.

Es por ello importante tomar medidas cuanto antes, para evitar que llegue a convertirse en un problema para nuestra salud. Dormir el tiempo necesario, saber desconectar en nuestro tiempo de ocio, medidas para relajarse en el propio ámbito del trabajo, practicar ejercicio físico al menos tres o cuatro días por semana, son relativamente fáciles de conseguir y nos ayudarán a prevenir el estrés laboral. Y ojo, que después de las vacaciones llega el síndrome postvacacional.

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