Salud y tecnología

Historia de las vacunas: una carrera contra la viruela

historia de las vacunas

Los experimentos de Edward Jenner permitieron su implantación, aunque la historia de las vacunas se extiende hasta el siglo X en China, siempre con la viruela como antagonista

Edward Jenner es posiblemente el responsable de haber salvado más vidas en la historia de la humanidad. Nació en 1749 en Berkeley, Inglaterra, siendo el octavo hijo del reverendo, lo que le facilitó el acceso a la educación. Fue precisamente en su época de estudiante cuando contrajo la viruela, lo que marcó su salud el resto de su vida, así como su trabajo.

En 1773 ya era médico de familia y cirujano, y en 1788 fue admitido en la Royal Society tras un complejo estudio sobre el cuco común, que incluía observación experimentación y disección, pero su gran obra no llegaría hasta 1796.

El hijo del jardinero, el primer vacunado de la historia

Jenner observó que las granjeras recolectoras de leche habitualmente contraían una enfermedad similar a la viruela pero mucho menos virulenta proveniente de las vacas (de ahí el nombre de las vacunas) que la variante humana, que era mortal. Para probar su hipótesis, tomó pus de una granjera, Sarah Nelmes, y lo inoculó en un niño de ocho años, James Phipps, el hijo de su jardinero. El muchacho contrajo y superó la enfermedad. Cuarenta y ocho días después, Jenner le inoculó viruela humana, sin que desarrollase síntomas.

El reconocimiento al trabajo de Jenner no tardó en llegar, y Napoleón ordenó que todas sus tropas se vacunasen. A petición del inventor de las vacunas, todos los prisioneros británicos fueron devueltos, ya que el dictador francés no podía decir que no a “uno de los mayores benefactores de la humanidad”.

El trabajo de Jenner fue el pilar del trabajo que ha llevado a desarrollar vacunas para múltiples enfermedades, disminuyendo el impacto de, por ejemplo, el polio o rubeola. El último caso de viruela ocurrió en Somalia en 1977. En 1891 Louis Pasteur propuso el término “vacuna” y propuso que se ampliase a otros métodos de inmunización que se estaban desarrollando.

La historia de las vacunas: de China al Imperio Otomano

Antes del experimento de Jenner ya había antecedentes de técnicas para inmunizarse, precisamente de la viruela. Ya en el siglo X en China, donde se utilizaban restos de pústulas secas de formas leves de la enfermedad y las molían hasta conseguir un polvo que se aspiraba por la nariz con intención de que eso les inmunizase. Algunos historiadores apuntan a que en la India se habrían llevado a cabo tratamientos similares a los propuestos con Jenner en el siglo XVII, pero no hay pruebas concluyentes.

Los otomanos también recurrían al pus de la viruela vacuna para inmunizarse de la enfermedad, como apuntó Lady Montagu, la mujer del embajador británico en Estambul entre 1716 y 1718, quien llegó a tratar a sus hijos de esta manera. El mérito de Jenner fue proporcionar evidencias científicas de que estos métodos eran efectivos, permitiendo la implantación del método y su posterior extensión.

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