Historias

Ben Underwood: el chico que era capaz de ver con el oído

Ben Underwood

Debido a un cáncer de retina, Ben Underwood, perdió los ojos con sólo tres años. Sin embargo perfeccionó la ecolocalización hasta tal punto que podía practicar deporte sin ayuda

Si por algo se caracteriza el ser humano es por su capacidad de adaptación, por su excepcional habilidad para sobreponerse a las dificultades, en muchas ocasiones de formas que desafiarían a las más sorprendentes historias de ficción. Ben Underwood entra dentro de esta categoría, al ser capaz de “ver” sin ojos gracias al oído.

Ben nació en Riverside, California, el 26 de enero de 1992. Parecía un chico totalmente sano, pero a los pocos días su madre notó un brillo extraño en el ojo similar al de un gato por la noche. Sin embargo, no le dio mayor importancia, hasta que cuando tenía dos años sus el color de sus ojos cambió súbitamente. Se le diagnosticó cáncer de retina.

Ben Underwood: el chico que ecolocalizaba

Tras comprobar que tanto la quimioterapia como la radioterapia eran incapaces de hacer retroceder la enfermedad, los médicos optaron por extirparle los ojos cuando únicamente tenía tres años. Sin embargo, cuando contaba con sólo cinco años, logró desarrollar una sorprendente técnica: la ecolocalización.

Ben utilizaba la lengua para generar sonidos, unos chasquidos, que al rebotar en los obstáculos y volver a su oído le permitían conocer la forma, distancia e incluso el material del que estaban hechos los objetos de la misma forma que un radar o un murciélago.

“Al principio los chasquidos eran sólo un hábito” explicaba, “hasta que me di cuenta que podía distinguir objetos y moverme de forma más sencilla”. Podía patinar, ir en bicicleta o jugar a baloncesto igual que una persona con visión perfecta.

Un misterio para la ciencia

Por desgracia, el cáncer que le quitó los ojos -aunque no la vista- regresó cuando apenas tenía 16 años, invadiendo su cerebro y parte de su médula espinal. Esta vez los médicos no pudieron hacer nada y Ben Underwood murió el 19 de enero de 2009.

A día de hoy el caso de Ben Underwood sigue lleno de misterios y dudas. El pequeño desarrolló la técnica de forma totalmente autónoma, sin ayuda ni guía de nadie. Aunque no se comprenda del todo como lo logró, el caso de Ben es una muestra de la enorme potencia de nuestro cerebro y de la capacidad de adaptarse a las nuevas circunstancias. Incluso cuando pierde uno de sus principales receptores de información, este buscará nuevos caminos para salir adelante.

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