Historias

Alex Lewis: sentido del humor a pesar de una desgracia

Alex Lewis

Lo que parecía un resfriado normal y corriente resultó ser una infección que le hizo perder los brazos, las piernas y parte de la cara. Pero no perdió el sentido del humor

Todo empezó como un constipado normal. Ni Alex, que entonces tenía 36 años, ni su mujer Lucy le dieron mayor importancia. Su hijo Sam también estaba resfriado, por lo que le podía haber contagiado. Pero Sam se recuperó y él no. Un día empezó a orinar sangre y a ver manchas violetas en su piel. Aquello no era un resfriado y la vida de Alex Lewis estaba a punto de dar un giro terrible.

Lo que tenía era una infección de estreptococos que le había producido una septicemia y fallos orgánicos. “Recuerdo ese sábado que llamé a la ambulancia”, explica su mujer. “Llegaron en ocho minutos y en el hospital me dijeron que me despidiera de él. Sus riñones estaban fallando y iba a necesitar soporte vital”.

La lucha por salvar el brazo derecho

Para salvarle, los médicos tuvieron que amputarle sus piernas y el brazo izquierdo, así como parte de su cara. Su hijo Sam tenía demasiado miedo como para estar cerca de él. A pesar de que los meses lucharon durante meses para salvar su brazo derecho, finalmente también tuvo que ser amputado.

Los médicos lograron salvarle el codo de ese brazo, lo que al menos le da un cierto control. “Ese codo es su independencia”, explica su mujer. A pesar de que Alex ha pasado de ser una persona activa a la que le gustaba el golf y las actividades al aire libre, no han perdido el sentido del humor. “Es mi muñeco” dice Lucy.

El Power Ranger llamado Alex Lewis

También se ríen de algunas reacciones de amigos y conocidos. Un amigo de Sam se quedó mudo al verlo por primera vez y, tras varios intentos fallidos de articular palabra, todo lo que pudo decir fue “¿cuándo vas a terminarme esa rampa de skateboard?”. Alex también se sigue riendo al recordar que un vecino les quiso comprar todos esos calcetines que no iba a necesitar más.

Admite que estuvo muy mal cuatro o cinco veces, principalmente cuando tuvo que pasar un tiempo largo lejos de Sam. Fue complicado explicarle lo que pasaba al pequeño. “Al final le tuvimos que decir que me estaba convirtiendo en el Power Ranger rojo y que le , y eso le gustó bastante.”

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